Roses es una villa marinera del Alt Empordà, en la provincia de Girona, situada en la cabecera de la bahía de Roses y en la mitad sur de la península del Cap de Creus. Con unos 20.365 habitantes (2025) y un término de 45,9 km², la tramontana fuerte y persistente convierte la estanqueidad en un factor clave: una envolvente Passivhaus mantiene el confort estable incluso con viento y sal marina.
Roses combina la vida de una villa marinera con un mercado residencial muy activo, donde la primera residencia convive con una componente importante de segunda residencia vinculada al puerto deportivo, a la playa y al turismo. La población ha pasado de 3.575 habitantes en 1960 a los 20.365 de 2025, un crecimiento impulsado por el turismo, y la bahía, el núcleo y las urbanizaciones cercanas concentran buena parte de la demanda de obra nueva.
El clima costero, marcado por la tramontana y por el calor del verano, hace que la estanqueidad frente al viento y la refrigeración estival sean factores determinantes del consumo energético. Con el núcleo a solo unos 5 m sobre el nivel del mar y muy expuesto, el estándar Passivhaus y el sistema Eskimohaus® responden directamente a este reto con una envolvente muy aislada, estanca y preparada para la salinidad costera.
Construir en Roses exige respeto por el paisaje de la bahía y por el Cap de Creus, así como por el patrimonio de la villa. La Ciutadella, fortaleza renacentista de baluartes ordenada por Carlos V a mediados del siglo XVI, y el monasterio de Santa Maria, fundado hacia el año 960, marcan un contexto histórico protegido. Trabajamos la integración desde el primer boceto, compatibilizando el rendimiento Passivhaus con el lenguaje arquitectónico que el Empordà pide.
Clima de tramontana, protección paisajística y una villa con patrimonio protegido. Roses exige sensibilidad al contexto.
Rendimiento térmico, no exhibición.
Nuestra metodología en Roses parte de una premisa clara. En un clima de tramontana, el valor de una casa se mide por su capacidad de mantener el confort con el mínimo de energía y sin infiltraciones de aire. La orientación y la captación solar se trabajan para equilibrar la ganancia de invierno y la protección del verano; la envolvente se aísla y se hace estanca hasta eliminar puentes térmicos e infiltraciones frente al viento; la carpintería y la ventilación con recuperación de calor garantizan aire limpio y temperatura estable incluso con tramontana persistente; los materiales se eligen pensando en la salinidad costera; y la paleta se mantiene en gama coherente con el paisaje de la bahía y del Cap de Creus. La integración paisajística se resuelve antes de cerrar el proyecto técnico para evitar reformulaciones tardías.
El núcleo de Roses concentra la vida marinera y el patrimonio de la villa, con la Ciutadella, fortaleza de baluartes de mediados del siglo XVI, sometida a régimen de protección. El entorno del puerto deportivo y de la bahía es una de las zonas residenciales más valoradas. Las urbanizaciones cercanas, abiertas hacia el Cap de Creus y hacia los espacios protegidos, con Cap Norfeu como reserva natural integral dentro del término, ofrecen parcelas más amplias con orientaciones de vista sobre el mar. Al sur de la bahía, el término también linda con los Aiguamolls de l'Empordà. Cada zona tiene un régimen urbanístico propio y una sensibilidad paisajística diferente.
Tiene mucho sentido. Cuanto más fuerte y persistente es el viento, más pesan las infiltraciones de aire en el consumo y más retorno da una envolvente muy aislada y estanca. Una casa Passivhaus en Roses mantiene el confort estable incluso con tramontana.
Sí. El Passivhaus es una exigencia de rendimiento, no un estilo. Es plenamente compatible con el lenguaje arquitectónico de la villa y con la sensibilidad paisajística que exigen la bahía y el Cap de Creus, primer parque natural marítimoterrestre de Cataluña.
El diseño prioriza la estanqueidad frente a la tramontana, la protección solar del verano y la ventilación con recuperación de calor. La casa se mantiene a temperatura estable sin pérdidas térmicas ni infiltraciones, y los materiales se eligen para resistir la salinidad costera.
La resolución suele situarse entre 8 y 16 semanas desde la presentación completa de la documentación, con extensiones posibles en parcelas con afectación paisajística o patrimonial en el entorno de la Ciutadella.
Construir en Roses no se resuelve con un configurador automático. La parcela, la exposición a la tramontana, la relación con el paisaje y el régimen urbanístico son variables que exigen un diálogo directo. Una conversación con uno de nuestros arquitectos le dará más valor que cualquier estimación en línea.