Lloret de Mar es una villa de la Selva, en la Costa Brava meridional, con unos 42.600 habitantes en 2024, cifra que la convierte en el tercer municipio de la provincia de Girona. Su actividad turística es muy alta, con más de un millón y medio de visitantes al año, y convive con zonas residenciales y urbanizaciones junto al mar. Es un contexto donde una casa Passivhaus aporta mucho: control del sobrecalentamiento de verano, protección ante la salinidad y confort estable todo el año.
Lloret de Mar combina un volumen turístico muy elevado, pionera del turismo europeo de los años cincuenta y con más de un millón y medio de visitantes al año, con un mercado residencial costero activo donde conviven la primera residencia y una componente importante de segunda residencia vinculada al mar. Las urbanizaciones de la franja litoral y el entorno de los jardines de Santa Clotilde concentran buena parte de la demanda de obra nueva.
El clima mediterráneo costero, con veranos calurosos y alta radiación solar, hace que el confort de verano y el control del sobrecalentamiento sean el factor determinante. El estándar Passivhaus y el sistema Eskimohaus® responden directamente a este reto con una envolvente muy aislada, protección solar y ventilación con recuperación de calor.
Construir en Lloret de Mar exige respeto por el paisaje de la Costa Brava y por la exposición a la salinidad marina. El municipio conserva referentes como los jardines de Santa Clotilde, jardín noucentista de Nicolau Maria Rubió i Tudurí iniciado en 1919 y extendido sobre 26.830 m2 en lo alto de un acantilado. Trabajamos la integración y la durabilidad desde el primer boceto, compatibilizando el rendimiento Passivhaus con el lenguaje arquitectónico que la villa y el litoral piden.
Clima mediterráneo costero, exposición a la salinidad y una franja litoral con presión urbanística. Lloret de Mar exige sensibilidad al contexto.
Rendimiento térmico, no exhibición.
Nuestra metodología en Lloret de Mar parte de una premisa clara. En clima mediterráneo costero, el valor de una casa se mide por su capacidad de mantener el confort en verano con el mínimo de energía. La orientación y la protección solar se trabajan para evitar el sobrecalentamiento sin renunciar a la luz; la envolvente se aísla y se hace estanca hasta eliminar puentes térmicos e infiltraciones; la carpintería y la ventilación con recuperación de calor garantizan aire limpio y temperatura estable; los materiales y los acabados se seleccionan pensando en la durabilidad ante la salinidad marina; y la paleta se mantiene en gama coherente con el paisaje litoral. La integración paisajística se resuelve antes de cerrar el proyecto técnico para evitar reformulaciones tardías.
El núcleo urbano de Lloret de Mar concentra la actividad turística y las tipologías más densas de la villa. La franja litoral y las urbanizaciones junto al mar son de las zonas residenciales más valoradas, con orientaciones de vista sobre la costa, desde la playa de Fenals, de más de 700 metros y más tranquila y familiar, hasta la cala de Sa Boadella, de cerca de 250 metros, bajo el promontorio de los jardines de Santa Clotilde. El castillo de Sant Joan, fortaleza medieval de los siglos X y XI, corona la montaña que separa las playas de Lloret y de Fenals. Cada zona tiene un régimen urbanístico propio y una sensibilidad paisajística diferente.
Tiene mucho sentido. En clima mediterráneo costero, el reto no es la calefacción sino el sobrecalentamiento de verano, y una envolvente muy aislada, con buena protección solar y ventilación con recuperación, mantiene el confort con una fracción de la energía de una casa convencional.
Sí. El Passivhaus es una exigencia de rendimiento, no un estilo. Es plenamente compatible con el lenguaje arquitectónico y la paleta de materiales que exige el paisaje de la Costa Brava y la normativa de composición de la villa, un municipio con patrimonio notable como el cementerio modernista inaugurado en 1901.
El diseño prevé materiales y acabados seleccionados para la durabilidad ante la salinidad, con una envolvente estanca y ventilación con recuperación de calor. La casa se mantiene a temperatura estable sin pérdidas térmicas ni condensaciones.
La resolución suele situarse entre 8 y 16 semanas desde la presentación completa de la documentación, con extensiones posibles en parcelas con afectación paisajística o de la franja litoral.
Construir en Lloret de Mar no se resuelve con un configurador automático. La parcela, la exposición al mar, la relación con el paisaje y el régimen urbanístico son variables que exigen un diálogo directo. Una conversación con uno de nuestros arquitectos le dará más valor que cualquier estimación en línea.