Una vivienda que integra vida familiar y despacho profesional bajo el estándar Passivhaus. Una casa certificada de 170 m² en Bellaterra, construida con el sistema Eskimohaus.
K-Iturbi es una casa certificada Passivhaus de 170 m² en Bellaterra que integra, en un mismo edificio, una vivienda unifamiliar y un despacho profesional. La casa resuelve ambos usos sin que interfieran entre sí, manteniendo la privacidad familiar y un consumo energético mínimo.
Es un ejemplo de arquitectura flexible, pensada para nuevos modelos de vida derivados del teletrabajo y de las profesiones liberales, donde la casa es también lugar de trabajo.
Estos valores permiten cumplir el estándar Passivhaus, con una demanda energética muy reducida y un elevado nivel de confort interior.
La casa se sitúa en Bellaterra, uno de los entornos residenciales de mayor calidad del área metropolitana de Barcelona. La topografía de la parcela condiciona el proyecto y, a la vez, ofrece la oportunidad de organizar el edificio en distintos niveles.
En lugar de modificar radicalmente el terreno, el diseño aprovecha la orografía para separar de forma natural el acceso a la vivienda, el despacho, las áreas privadas y las zonas de relación familiar, lo que reduce el impacto de la construcción y mejora la integración paisajística.
La arquitectura responde a un principio claro: la eficiencia energética no debe limitar la funcionalidad del edificio. El proyecto recurre a grandes aberturas en fachada que dejan entrar abundante luz natural y dan al conjunto una imagen contemporánea y elegante.
La composición volumétrica es sobria, de líneas limpias, donde la forma responde directamente a las necesidades funcionales y energéticas. El resultado es una vivienda discreta, luminosa y muy bien proporcionada.
El rasgo diferencial de K-Iturbi es su programa: el edificio alberga a la vez una vivienda y un despacho profesional, separados mediante la propia organización espacial. Los diferentes niveles del terreno permiten distribuir de forma orgánica los espacios, de modo que las áreas de trabajo mantienen independencia respecto a la vivienda.
Así se mantiene la privacidad familiar, se pueden recibir clientes sin invadir el ámbito doméstico, se facilita el trabajo desde casa y se optimizan los recorridos interiores.
K-Iturbi emplea el sistema industrializado Eskimohaus: estructura de entramado ligero de madera, aislamiento de celulosa insuflada de alta densidad y una envolvente diseñada para cumplir los exigentes requisitos del estándar Passivhaus.
Gran parte de los elementos se fabrican previamente en taller, lo que mejora la precisión, la calidad de ejecución, la rapidez de montaje y el control de la hermeticidad.
La bomba de calor aerotérmica proporciona calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con un consumo muy reducido, y la ventilación de doble flujo Zehnder renueva continuamente el aire y recupera gran parte del calor del aire extraído.
Esta combinación permite alcanzar una demanda de calefacción de solo 10,3 kWh/m²·año, con un confort estable durante todo el año y una excelente calidad ambiental interior.
Una vivienda que integra vida y trabajo con el máximo confort y un consumo energético extraordinariamente bajo.