El Ecohotel Bonapace, en Torbole, se convierte en el primer establecimiento hotelero de Italia con certificado Passivhaus. Una construcción en madera que demuestra que el estándar pasivo escala más allá de la vivienda unifamiliar.
El certificado Passivhaus (Passive House) ha llegado al sector hotelero italiano. El Ecohotel Bonapace, ubicado en Torbole, junto al Lago di Garda y propiedad de una empresa familiar, ha recibido este mes de mayo el primer certificado de casa pasiva que el Instituto Passive House otorga a un hotel de Italia. Hasta ahora, el estándar se había consolidado en establecimientos similares de Alemania y Austria.
En PAPIK Group nos satisface comprobar que la construcción con madera va más allá de los edificios particulares y se consolida como una opción versátil para levantar edificios de alta eficiencia energética y respetuosos con el medio ambiente. El proyecto arquitectónico del hotel es obra de Fabio Ferrario, del estudio Armalab.
La estructura se ha construido con madera, un material de excelente comportamiento aislante, combinada con otros materiales aislantes tanto en el interior como en el exterior de la envolvente. Esta estrategia constructiva permite reducir al mínimo las pérdidas térmicas y mantener una temperatura interior estable a lo largo del año sin recurrir a instalaciones sobredimensionadas.
Las cifras resumen el resultado: el edificio alcanza un valor U de 0,11 W/m²K en la envolvente y de 0,08 W/m²K en la cubierta. Son valores coherentes con la exigencia del estándar pasivo, que fija el confort y la demanda energética mínima como criterios de diseño desde el primer trazado.
Las 20 habitaciones disponen de balcón y ventanas de triple vidrio, el elemento que sella térmicamente los puntos más débiles de cualquier fachada. Cada estancia cuenta con un sistema de ventilación silencioso capaz de calentar o enfriar el ambiente, de modo que la renovación del aire y el control climático conviven sin ruidos ni corrientes. El edificio incorpora, además, un sistema de calefacción solar propio situado en la cubierta.
El compromiso ambiental del establecimiento no se agota en la construcción pasiva. El suministro eléctrico proviene de energías renovables y la experiencia que se ofrece a los huéspedes se extiende a los desayunos ecológicos, pensados para todo tipo de gustos y necesidades. La casa pasiva se convierte así en el punto de partida de una operación hotelera sostenible en su conjunto.
Situado a 200 metros del lago, el Ecohotel Bonapace combina los paisajes del norte de Italia con actividades en bici, a pie o en el agua. Para quien planifique unas vacaciones en la zona, es una ocasión de experimentar de primera mano qué significa alojarse en un edificio de consumo energético casi nulo.
El caso confirma una tendencia que seguimos de cerca en nuestro trabajo de construcción y de rehabilitación energética: la madera y el estándar Passivhaus no son patrimonio exclusivo de la vivienda, sino una vía aplicable a programas tan exigentes como un hotel en funcionamiento continuo.
Cuando un hotel entero alcanza un valor U de 0,11 W/m²K, deja de ser una excepción técnica para convertirse en una prueba de que la edificación pasiva escala a cualquier tipología.