Passiv Palau abrió sus puertas durante la jornada Open Door del estándar Passivhaus. Una vivienda unifamiliar de madera en Palau-solità i Plegamans que reduce el consumo energético un 75% y figura entre los mejores resultados Blower Door de Europa.
Del 3 al 5 de julio, la jornada Open Door del estándar Passivhaus permitió visitar edificios construidos bajo sus directrices. En PAPIK Group abrimos las puertas de Passiv Palau, una vivienda unifamiliar situada en Palau-solità i Plegamans, en el Vallès Occidental, que ya se había consolidado como referente del sector por los resultados obtenidos en la prueba de certificación.
La casa destaca, sobre todo, por los valores alcanzados en el test Blower Door, entre los mejores de Europa. Esa hermeticidad, combinada con el aislamiento y la ventilación, permite que la vivienda reduzca el consumo energético en un 75% respecto a una construcción convencional equivalente. La jornada de puertas abiertas buscaba precisamente eso: que quien piensa en construir pudiera comprobar de primera mano qué significa vivir en una casa de alta eficiencia energética.
Passiv Palau es una casa pasiva concebida para el clima mediterráneo, con un sistema constructivo modular de madera a base de paneles OSB y aislamiento de celulosa. La fachada combina un acabado tipo SATE con fachada ventilada de lamas de madera, y la cubierta resuelve la ventilación con teja árabe en la parte principal y chapa sándwich en la posterior. Es la misma lógica que aplicamos en nuestra construcción Passivhaus: envolvente térmica continua, control de puentes térmicos y estanqueidad verificada.
El resultado es una vivienda que no necesita ningún sistema de calefacción ni de refrigeración adicional. La climatización descansa sobre una ventilación de doble flujo con recuperador de calor, un aeromotor para el agua caliente sanitaria y una estufa estanca como apoyo puntual. En el exterior, las persianas alicantinas de gran volumen matizan la radiación, y las ventanas integradas en el interior del muro permiten la apertura total de los huecos.
Pocas cosas explican mejor una casa pasiva que pisarla. Durante la jornada, los visitantes pudieron conocer la vivienda, hablar con quienes la habitan y entender las ventajas cotidianas de una envolvente bien resuelta: temperatura estable, aire renovado de forma continua y facturas energéticas muy reducidas. La visita se organizó con inscripción previa y plazas limitadas, en dos turnos, viernes por la tarde y domingo por la mañana.
Casos como Passiv Palau explican por qué el estándar Passivhaus ha dejado de ser una aspiración técnica para convertirse en una forma de construir. La misma exigencia guía también nuestra rehabilitación energética de viviendas existentes.
Una casa pasiva no se demuestra con argumentos, sino viviéndola: temperatura estable, aire limpio y un consumo que habla por sí solo.