El término Passivhaus se ha convertido en sinónimo de máxima eficiencia energética, pero detrás hay una historia concreta y un estándar verificable. Este artículo repasa de dónde viene el concepto, cómo se formalizó y qué certifica.
Cuando se habla de Passivhaus en España se habla, en realidad, de edificios de bajo consumo energético, de construcción sostenible y de respeto al medio ambiente. Passivhaus no es una etiqueta comercial sino un certificado que garantiza una construcción con la mayor eficiencia energética posible, verificada según criterios técnicos definidos. Entender su origen ayuda a distinguir el estándar del marketing que a menudo lo acompaña.
El término proviene del alemán y su traducción literal sería «casa pasiva». Hace referencia a la construcción de viviendas que no necesitan consumir energía para generar confort en su interior. La casa mantiene una temperatura estable no porque se le inyecte calor o frío de forma continua, sino porque el diseño, el aislamiento y la ventilación minimizan las pérdidas hasta hacerlas casi irrelevantes.
Detrás de este resultado hay la colaboración de varios sectores. Las casas pasivas unen a arquitectos, constructores y ambientólogos para lograr una simbiosis que se traduce en el menor consumo energético posible, siempre adaptada al entorno concreto de cada vivienda.
La primera vez que se habló de casa pasiva fue a principios de los años ochenta en Estados Unidos, como modelo constructivo capaz de lograr confort con un consumo energético nulo, consumiendo exclusivamente la energía generada por la propia casa. Para alcanzar este objetivo se determinaron distintos tipos de construcción en función de los climas presentes en el país, hasta definir dieciséis modelos constructivos que tenían en cuenta factores como:
Estos factores determinan la ubicación y la orientación, el nivel de aislamiento, los sistemas de ventilación y la estructura de la casa. Una casa en la montaña será muy diferente de una casa en el desierto, pero ambas lograrán el máximo confort con el mínimo consumo gracias a su adecuación constructiva, lo que podemos llamar alta eficiencia energética.
Más cercano en el tiempo y el espacio, el concepto Passivhaus nació en Alemania durante la década de los noventa. Fue allí donde el término «casa pasiva» se convirtió en un estándar formal, gracias al Instituto Passivhaus, que desarrolló un sistema de certificación capaz de garantizar que una vivienda con este sello alcanza una eficiencia energética de Clase A.
El estándar permite un ahorro energético del 80% en climas severos como el alemán y de un 60% en climas más suaves como el mediterráneo. El coste de la energía y su impacto ambiental hacen de este sistema constructivo un buen ejemplo de construcción sostenible. En España, la Plataforma Edificación Passivhaus agrupa a los distintos actores implicados, desde arquitectos y constructores hasta fabricantes de materiales.
En PAPIK Group trabajamos con un sistema constructivo de alta eficiencia energética capaz de ofrecer los estándares Passivhaus, en adaptación constante a las últimas tecnologías y materiales. A esta prestación le sumamos un proceso de fabricación poco contaminante, de modo que la sostenibilidad no se limita al comportamiento de la casa una vez acabada, sino que abarca también la manera de construirla. Es la misma lógica que aplicamos tanto en obra nueva como en rehabilitación energética.
Una casa pasiva no consume menos porque se renuncie al confort, sino porque el confort deja de depender del consumo.