La Unión Europea ha convertido en obligación legal lo que el sector de la madera sostenible ya practicaba de forma voluntaria. La normativa EUDR y la certificación FSC dibujan el nuevo estándar de trazabilidad forestal.
La Unión Europea ha dado un paso decisivo en la lucha contra la deforestación con la nueva normativa EUDR (European Union Deforestation Regulation). La regulación busca asegurar que los productos comercializados dentro del mercado europeo no contribuyan a la deforestación ni a la degradación de los bosques, uno de los problemas ambientales más graves a escala global. Para el sector de la construcción con madera, la exigencia se traduce en algo concreto: demostrar, documento a documento, de dónde procede cada pieza de madera.
La normativa EUDR tiene su origen en la creciente preocupación de la Unión Europea por el papel que juega su mercado en la deforestación global. Se propuso como respuesta al impacto que la demanda de ciertos productos, como la madera, el aceite de palma y el cacao, tiene sobre los bosques tropicales y otros ecosistemas valiosos. La EUDR es una evolución de la normativa FLEGT (Forest Law Enforcement, Governance and Trade), implementada para combatir la tala ilegal y garantizar la sostenibilidad de los productos forestales importados a la UE.
La EUDR se adoptó en diciembre de 2022, fruto de la comunicación de 2019 titulada «Intensificar la acción de la UE para proteger y restaurar los bosques del mundo», y ha empezado a entrar en vigor de manera progresiva a partir de 2023. La normativa impone a las empresas el requisito de demostrar que sus productos no provienen de tierras deforestadas recientemente, con el objetivo de reducir la huella ecológica de la UE y contribuir a la lucha contra el cambio climático.
El alcance va más allá de la madera. La regulación se aplica a una lista de productos específicos, como la soja, el aceite de palma, el cacao, el café y la carne de vacuno y, entre otros, la madera. El objetivo es reducir la deforestación asociada a la producción de estos bienes, sobre todo en regiones como la Amazonía, el sudeste asiático y África.
La normativa EUDR se creó con tres objetivos claros:
La madera es un material esencial en la construcción de casas de madera sostenibles, uno de los sectores más directamente afectados por esta normativa. Las empresas de construcción o de tratamiento de madera que quieran importarla a la UE deberán certificar que no procede de tierras deforestadas recientemente. El requisito incluye medidas para garantizar que la madera se obtiene de manera sostenible, respetando tanto los recursos naturales como las comunidades locales.
Para cumplir la normativa, muchas empresas optan por materiales que ya disponen de certificaciones de sostenibilidad, como la madera certificada FSC (Forest Stewardship Council), un sello que garantiza que la madera procede de bosques gestionados de manera responsable. Así, la normativa EUDR y la certificación FSC se complementan para asegurar la sostenibilidad en la industria de la construcción de casas de madera. Este es, precisamente, el fundamento de sistemas como el Eskimohaus®, donde la trazabilidad del material forma parte del proceso de calidad desde el origen.
El medio ambiente y la crisis climática no entienden de fronteras. Por eso hacen falta normativas de impacto y presión que actúen más allá de los límites administrativos de la Unión Europea. La implementación de la EUDR tendrá un impacto global, no solo dentro de la UE, sino también en las regiones productoras de recursos naturales. Este efecto contribuye a:
Hasta ahora, las empresas dedicadas a la construcción de casas de madera sostenible trabajaban respetando la certificación FSC, que garantiza que por cada árbol talado se planta otro. En PAPIK Group esta práctica va acompañada de un esfuerzo adicional por emplear materia prima de proximidad y local. Es una exigencia que, de momento, la industria catalana de la madera todavía no puede proveer del todo, pese a estar industrializándose: la madera de proximidad procede a menudo del País Vasco, Francia o Austria, lugares con un sector forestal en pleno funcionamiento.
Si bien la normativa EUDR tiene un enfoque legal y obligatorio, la certificación FSC ofrece una solución complementaria y voluntaria para las empresas que quieren asegurarse de que sus prácticas son sostenibles. El sello FSC garantiza que la madera se obtiene de manera responsable, asegurando:
Las empresas que ya utilizan madera certificada FSC se encuentran, por tanto, en una posición favorable para cumplir con la normativa EUDR. Los sellos como el FSC simplifican el proceso de verificación, porque proporcionan garantías sobre el origen de los materiales y su sostenibilidad. La coherencia con este planteamiento puede seguirse también en nuestra mirada sobre la revolución de la madera como material estructural del futuro.
Las empresas que importan o comercializan madera u otros productos regulados por la EUDR deben seguir una serie de procedimientos para asegurar que cumplen los requisitos:
La normativa EUDR es una medida decisiva de la Unión Europea para combatir la deforestación global y alinear el mercado europeo con los objetivos climáticos y de sostenibilidad. Supone una responsabilidad considerable para las empresas que comercializan productos como la madera, pero también abre una oportunidad para avanzar hacia prácticas más sostenibles. Elegir materiales certificados como la madera FSC es una manera eficaz de garantizar el cumplimiento y de contribuir a un futuro más responsable.
En PAPIK Group hemos apostado por la sostenibilidad desde nuestra fundación. Ver cómo aquello en lo que creíamos y que divulgábamos se convierte en el estándar normativo confirma una dirección que mantendremos: seguir construyendo las casas del futuro con materiales de cuyo origen tenemos constancia.
La trazabilidad de la madera ha dejado de ser un valor añadido voluntario para convertirse en un requisito legal. Quien ya construía con este criterio no debe cambiar de rumbo, solo documentarlo.