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Presupuesto
Opinión 15 diciembre 2016 5 min de lectura

Las casas pasivas Passivhaus merecen un empujón

Si el coche eléctrico ha recibido un abanico de ayudas para acelerar su adopción, la vivienda de alta eficiencia energética, con un beneficio mayor y mucho más duradero, todavía espera el mismo reconocimiento institucional.

Este artículo se redactó a principios de noviembre de 2016 con una expectativa concreta: que su contenido quedara obsoleto pronto. La reflexión parte de una comparación que sigue siendo útil para entender cómo las administraciones pueden acelerar una transformación positiva cuando deciden acompañarla.

El coche eléctrico como ejemplo

Quien se plantea adquirir un coche eléctrico encuentra hoy un contexto favorable. Conduce sin ruido, reduce la contaminación casi hasta cero y sale de casa con el depósito siempre lleno. A estas ventajas se suman descuentos en la compra y un conjunto de ayudas que dependen del municipio de matriculación: bonificaciones en peajes, en aparcamientos y zona azul, rebajas en el impuesto de circulación y plazas prioritarias. En un futuro no muy lejano, incluso circulación preferente frente a vehículos que podrían tener el acceso restringido en determinadas ciudades.

Que un vehículo que ayuda a reducir la contaminación cuente con apoyo de todo tipo es coherente: se trata de un cambio sostenible y el sector público tiene aquí un papel facilitador. En los últimos años el coche eléctrico ha empezado a despegar, y ya no sorprende cruzarse con uno o descubrir que alguien cercano ha dejado atrás los falsos mitos de esta tecnología.

El contraste, sin embargo, resulta difícil de entender. En España se facilita la compra y el uso del coche eléctrico, mientras que las casas pasivas no cuentan con ninguna ayuda equivalente, pese a que su beneficio es mayor y mucho más duradero.

Los beneficios de la casa pasiva

Las casas Passivhaus, de alta eficiencia energética, biopasivas y ecológicas, reducen drásticamente el consumo de energía necesario para mantener el confort interior. Esto se traduce en un ahorro económico notable y, a la vez, en una reducción de la contaminación asociada a producir esa energía. Las casas pasivas bioclimáticas que construimos en PAPIK Group ahorran cerca del 70% de energía. Es el caso de Passivpalau, en Palau-solità i Plegamans (Barcelona), donde sus propietarios han podido constatar el ahorro tras trasladarse desde una vivienda de la misma urbanización. Son casas sin hipoteca energética: permiten ahorrar y, en último término, generan riqueza.

El beneficio ambiental no termina ahí. Las casas biopasivas, construidas con materiales sostenibles, no solo respetan el medio sino que llegan a absorber más CO₂ del que generan. Cuando construimos una casa Passivhaus recurrimos a materiales como la madera.

Para obtener las vigas y los paneles de la estructura, el sector forestal ha necesitado años de plantación de árboles que, al crecer, han absorbido grandes cantidades de CO₂. El resultado es que al levantar una casa se ha capturado más CO₂ del que se ha emitido. Además, al procesar la madera no se genera ningún residuo: todos los restos tienen utilidad e incluso de las virutas puede hacerse biomasa. Construir una vivienda y limpiar el aire de CO₂ sin generar residuos es lo que a menudo se describe como una situación en la que todos ganan.

En resumen, construir una casa biopasiva Passivhaus ahorra energía de manera considerable, ahorra dinero, purifica el clima, no genera residuos y garantiza confort interior todo el año. Y esos beneficios perduran muchos años, porque una casa acompaña toda una vida y a menudo la de varias generaciones.

Un ejemplo a seguir

Conviene volver al punto de partida. El coche eléctrico ha supuesto un cambio de paradigma en la movilidad y el transporte. Para favorecerlo, instituciones públicas y privadas lo han hecho más atractivo con medidas de apoyo, una estrategia acertada: cualquier transformación, por beneficiosa que sea, conlleva un coste inicial que puede actuar de freno. Por eso se han ofrecido ventajas a los pioneros hasta asentar el sector: ayudas directas a la compra, ayudas a la instalación de puntos de carga, descuentos de hasta el 100% en peajes, zonas de aparcamiento prioritario, rebajas en la zona azul y verde y bonificaciones en el impuesto de circulación. Así es como se logra un cambio de paradigma.

Las casas pasivas tienen una vida útil muy superior a la de un coche. Los beneficios de construir bajo el estándar Passivhaus perduran durante décadas, y el coste de no hacerlo también se arrastra durante décadas.

Pasemos a la acción

Cuesta entender que no existan ayudas para la construcción de casas pasivas: reducción del IBI, rebajas en tasas y permisos de obra o edificación de equipamientos públicos bajo este estándar. Desde la Plataforma de Edificación Passivhaus, de la que PAPIK Group forma parte, se trabaja para cambiar este escenario. Hay diversas vías para impulsar la visibilidad y la proliferación de este tipo de construcción.

Los municipios son los que pueden ofrecer rebajas en impuestos como el IBI o en el permiso de obras. La llamada es que se sumen y se conviertan en un #MunicipioSostenible, reduciendo el IBI y las tasas de las casas pasivas bioclimáticas con certificado Passivhaus. Proponer estas ayudas al propio ayuntamiento, de manera oficial o pública, es un paso al alcance de cualquier ciudadano. Un #MunicipioSostenible rebaja las tasas de los permisos de obra para construir casas sostenibles y promueve vivienda de protección oficial bajo criterios de alta eficiencia energética.

En todo el mundo hay ejemplos de incentivos a la construcción eficiente. En España, de momento, consta el compromiso del País Vasco, que construye VPO bajo estos criterios, y el de Villamediana de Iregua, que en 2013 aprobó que todos los edificios municipales de nueva construcción cumplieran el estándar de casa pasiva, con el compromiso de que el 10% de la promoción privada también lo hiciera. En el ámbito financiero, Triodos Bank ofrece hipotecas variables según la eficiencia de la construcción: a mayor eficiencia, menor interés.

El sector público puede fomentar una edificación de calidad que no hipoteque el futuro con un consumo energético elevado. Se trata de asentar un nuevo paradigma constructivo basado en edificios sostenibles y sin hipoteca energética, un principio que también orienta nuestros proyectos de rehabilitación energética.

Acompañar con incentivos la construcción eficiente no es un privilegio para unos pocos, sino la manera más rápida de asentar un parque de viviendas que ahorra energía durante décadas.

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